martes, 8 de febrero de 2011

NOVELA "LEVANTATE Y ANDA" O LA OVEJITA QUE SE ABURRÍA LEYENDO


Cualquier arte es subjetivo. Aunque la belleza parece estar en la proporción y armonía, la pasión está alimentada de figuras grotescas y excesivas. La belleza sin pasión es fría  e impasible… algo totalmente indiferente e incapaz de provocar estremecimientos y huellas. Podíamos pensar en un niño que mantiene sus juguetes nuevos en las estanterías  porque no quiere ensuciarlos y estropearlos. Pasará el tiempo, el niño crecerá, será un adolescente, en la estantería intactos llenos de polvo unos nuevos y preciosos juguetes que serán simples adornos inservibles  ya que no ayudaron a explorar el mundo, ni educaron, ni emocionaron ni acompañaron. 
Me gustaría trasladar esta reflexión a la lectura.   ¿Cuáles serían los parámetros usados para considerar que una novela es un buen libro digno de ser leído? Podríamos poner un anuncio en el periódico;

“Se busca obra respetable, buena presencia, eficiente y con calidad, interesados     llamar al número 22xxxxx absténgase clásicos y best-seller” 

 Con aquellos que llamaran podíamos organizar un casting a lo “operación triunfo” con un jurado formados por críticos literarios,  escritores consagrado y lectores voraces doctos en la materia .Tras años y años de duras pruebas y sangrías literarias  varias llegaría ese místico momento en que se alinearían los planetas, el sol, la luna y si… ¡por fin! hallarían una buena novela. Tal hallazgo requeriría una gran propaganda (no todos los días se descubre una buen libro) los orgullosos jurados acudirían a todos los medios de comunicación para dar a conocer a la criatura. Se nombraría libro oficial del estado. Se implantaría como lectura obligatoria en los colegios y los institutos, los ciudadanos acudirían en masa a la librería más cercana para adquirirlo. Todos se entregarían con fruición a su lectura y se sentirían orgullosos, realizados y cultos por estar leyendo un buen libro.
 Una vez superado el entusiasmo inicial quedará el lector frente a la página escrita.  Una página de una gran calidad  en teoría pero divergente en la práctica , que gustará a uno , aburrirá a otros, desconcertará a varios, divertirá  a muchos y que será indiferente a la mayoría.
Lectores desconcertados se preguntaran;
  - “¿seré tonto? Si fuera más listo disfrutaría con este libro tan bueno
 y disimularan  cuando alguien les preguntes por su lectura:
   - “me está encantando, estoy entusiasmado, es un libro buenísimo”
Tras varios meses, derrotados por letras caprichosas que no les dicen nada, muchos colocarán el libro en el sitio más recóndito  de la estantería donde no lo vean, para no tener que enfrentarse diariamente  a su ignorancia e insensibilidad.  
Allí quedará colocada la novela magnifica, muy bien escrita, de mucha calidad pero incapaz de hacer sentir; Junto a los juguetes sin estrenar acumularan polvo y suciedad.
¿Qué debe primar en nuestras lecturas? ¿Un buen libro que nos deje indiferente o un libro de una calidad más baja que nos mueva por dentro? ¿Cuál es el fin último de la lectura?
Yo creo que aquí siempre se obvia un factor importante, se habla de libros, escritores, novelas, editoriales, cifras y se trata a los lectores como si fueran ovejas que tienen que ser guiadas al pasto de la cultura. Quizás el problema no sean los libros. Cuando leemos un libro también nos miramos en un raro espejo. Impregnamos a los personajes, los escenarios, los diálogos de nuestra conciencia. Llega un momento que mediante una rara simbiosis nuestros ojos son los de los protagonistas o que sin darnos cuenta nuestra mirada cambia influenciada por lo que leemos  o que simplemente nos quitamos las gafas para enfocar la vista de manera diferente.
Leer es algo íntimo que nos acerca a nosotros mismos, a nuestra sensibilidad, y sensibilidades hay tantas como personas que abren un libro.  Es muy elitista pensar que hay mejores o peores sensibilidades, gustos buenos y gustos malos…
Yo por mi parte prefiero un mal libro que levante mi pasión y que reitere  mi gusto por la lectura  que uno mejor que me deje indiferente. Sólo me preocuparé el día que ninguna novela me entusiasme, ninguna música me conmueva, ninguna comida me extasie, ninguna película me haga llorar...porque eso no querrá decir que el arte ha muerto, simplemente querrá decir que  ha muerto algo dentro de mí.  


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