miércoles, 25 de mayo de 2011

¡ Mas Poesía Por favor!



Parece ser que” la Poesía” coletea agónica en la tierra buscando sumergirse de nuevo  un mar de abundancia prospero,  el hábitat donde está cómoda. Hay voces que insinúan que es un género moribundo, que no encuentra su hueco entre los lectores actuales… es más, el mundo actual no crea los escenarios  precisos para que germine la lectura de este género tan pausado e intenso.
Pero ante este panorama de crisis, inseguridades, irrealidades y  quimeras que mayor antídoto que volver a la poesía.  Las injusticias son nidos fértiles de poetas.  

"Olvidémonos del mundo; Leamos poesía"

"Enfadémonos con el mundo; Leamos poesía"


Vuelvo al Origen

Vuelvo
Como un animal herido.
Como un poeta
Con la mano en la garganta
Vuelvo.

Estoy donde debo.

Y sin embargo, nada me pertenece.
No e s mío este jardín
No estás ventanas sin respuesta.

Y  entonces, el vino no me salva
Y el origen es sólo
Un cerrar los ojos.
Mirar al vacío, desafiante.
Dejar caer la vida, rogarle que no duela

"También mis ojos"
(Laura Rosal)

martes, 24 de mayo de 2011

¿QUIÉN TE ENSEÑA A PERDER?


Imagino que a vuestros oídos ha llegado la noticia de que el premio nobel de literatura ha sido otorgado a  Mario Vargas Llosas.  Muchos años su nombre sonaba en los corrillos que aquellos llamados sabios  y eruditos de la materia. Pero esas especulaciones sólo gestaban los comentarios del día después;
                -Pues sonaba mucho el nombre de Vargas Llosas…
                -No que va… ¿Vargas Llosas? Si ése es de derechas… 

  Pero como por ahí arriba ronda alguna diosa justa,  paradójicamente el año que su nombre  tenía menos eco en los círculos, fue el de su elevación a los altares literarios reconocidos.
Los premios, los reconocimientos, La admiración… son broches finales al trabajo, al esfuerzo, la constancia. Es un resultado lógico en principio, pero inexacto en la práctica. ¿Qué ocurre cuando el esfuerzo no es suficiente? ¿Cuándo lo que haces no recibe su recompensa? ¿Qué premio tiene el que lo intenta pero no lo consigue? ¿Qué significa perder?
La vida está llena de perdedores..Todos perdemos muchas veces en nuestra vida, sin embargo no todos ganamos alguna vez. Desde pequeños nos enseñan a ganar. Nos dicen que tenemos que ser los mejores, que debemos triunfar para ser alguien; tienes que llegar el primero a la meta, tienes que sacar las mejores notas, debes saber elegir tu mejor futuro, ganar más dinero, conseguir al mejor chico, tener el mejor trabajo, la mejor familia ,triunfar...GANAR.
Sin embargo el triunfo sólo pertenece a unos cuantos y el fracaso nos engloba en una masa de mediocridad y cruel anonimato a la gran mayoría. ¿Quién recuerda los segundos puestos? carreras, concursos de fotografía, premios de cine, partidos de baloncesto, campeonatos de deportes varios, conseguir un puesto de trabajo...
Un momento; “Europeo de atletismo 2010”; En la final femenina de 5000metros la turca Bekele gana la carrera batiendo un record con un tiempo (14:52.20),  Moreira, la cuarta clasificada hace un tiempo de 14:54.71. “2 Segundos y 51 centésimas” es lo que separa el triunfo de la derrota, es lo que hace que el esfuerzo merezca o no la pena, Que todo tenga sentido o que el trabajo carezca de razón. 2 segundos te hacen merecedor del respeto y admiración de los demás o por el contrario te dejan exhausto en la meta rumiando tu desilusión.
Si el triunfo es tan cruelmente minoritario y la realidad nos encadena a una sucesión de derrotas tras otras; ¿Por qué nadie nos enseña a perder?
Mas que la lengua, las matemáticas... Saber perder es una enseñanza básica en la vida y en nuestra formación, Porque no es lo mismo perder bien que perder mal. Saber perder bien no significa rendirte...Significa ser consciente de uno mismo y saber lo que puedes o no puede hacer... porque alguien tendría que señalarte que no sólo te mueves para delante cuando ganas... No, los triunfos son  efímero sin embargo la frustración puede ser eterna  y es esa frustración la que te tiene enganchado a la idea de que para ser feliz y mejor hay que ganar.
Desde aquí mi más sincera admiración a Mario Vargas Llosas, no por ganar el nobel sino por haber sido un gran perdedor de este premio durante todos estos años. Años que siempre lo colocaban de candidato número uno y  que el premio no era suyo, Años, que sin embargo, escribió  muchas obras notables, verdaderos logros en sí. 


lunes, 23 de mayo de 2011

¿POESÍA PARA UN NUEVO TIEMPO? por FRANCISCO BASALLOTE


 Sobre LA VIDA NUEVA de EDUARDO GARCÍA,
VI Premio de Poesía “ FRAY LUÍS DE LEÓN”.DIPUTACIÓN DE CUENCA . VISOR. MADRID, 2008


No cabe duda que uno de los indicadores mas claros de todo cambio social es la respuesta del arte a los estímulos que producen el ansia infinita del hombre de renovarse, y en la proa de esa aventura, como mascarón, va siempre la poesía abriendo los surcos  de ese mar incógnito

Muchos predicadores del orden nuevo llevan durante mucho tiempo lanzando sus señales y mensajes de salvación para la poesía, apostrofando lo que consideran caduco en lo que con toda claridad denomina Eduardo García “poética de la normalidad”, caracterizada entre otras cosas por la unidad temática, contra la que por cierto clamaba un eximio crítico oportunamente criticado en estas páginas por Joaquín Márquez.

Ungido de ese carisma de fundador de un nuevo tiempo y contra esa “vieja normalidad”, presenta al mundo este poemario La vida nueva, ganador “ex aequo” con Manuel Vilas, del VI Premio de Poesía “Fray Luís de León” de la Diputación de Cuenca concedido por un Jurado presidido por J .Manuel Caballero Bonald y constituido por Luís García Montero, Benjamín Prado, Jesús García Sánchez y Marta Segarra...

Es pues este poemario, según el propio autor, lo contrario de lo que se considera normal. Dilo él y no seremos nosotros nadie para oponernos a tan categórica definición. Dice también, refiriéndose a los libros “normales”: “… Libros que dialogan con otros libros, en una fantasía consoladora de un yo marmóreo, sólido, sin fisuras. Opuesto ha sido el propósito de este poemario, donde se indaga en la auténtica vivencia interior del fragmentado sujeto contemporáneo: un libro que dialoga con la vida”

Desde la perplejidad del lector que después de internarse en el poemario con el “salacot” del explorador y la lupa del investigador en busca no de la “diferencia”, que eso quedó atrás, sino de lo opuesto a lo “normal”, no hace sino encontrar la temática poética universal: la búsqueda atormentada del yo en todos los senderos desde la bajada a los infiernos hasta la exaltación máxima, el tiempo, el amor, la muerte, nada que no ocurra eternamente en la poesía, sea vieja o nueva.

Consta el libro de cinco partes y un poema introductorio. En el primer poema de la primera parte titulado, al igual que la misma, Invitación al viaje nos dice : “ Lo más urgente es encontrar/ un charco de agua clara/ en donde se reflejen nuestros rasgos.” es decir reconocerse, el primer escalón del descubrimiento personal, y en el poemario el primer paso de este viaje iniciático para el que es preciso la propia limpieza, ascética dirían algunos, : “Desnúdate el hastío, la costumbre/ Limpia tu piel…”, como paso previo a una aurora“ con sus dos alas blancas/ inaugurando el día, acariciando/ tanta vida ya a punto de brotar”, en la que …”para incendiarse a un tiempo, hombre y mujer, sembrar la tierra/ de llamas, como ráfagas de lluvia.” 

En la segunda parte, Resplandor,  intenta desprenderse de cuanto le impide ver y alcanzar la luz, el nuevo tiempo: “…arranco raíces, podo la vieja rama,/ arrojo al fuego el miedo y la costumbre…” afirmando contundentemente su voluntad de búsqueda: “Yo solo vine a ver brotar/ mi casa en el desierto.”  para lo que  “ …me crezco en el goce de estar vivo,/ derrochando mis fuerzas sin medida…”

En la tercera parte, Romper aguas, nos dice que para este resurgir hay que liberarse de la máscara: “Yo no soy quien tú crees.”, de lo putrefacto: “Se ha instalado en mi vida la carcoma”, “ascender, remontar, aferrarse a la soga”, y  “Atravesar la oscuridad / por amor a la luz…”. Es decir todo un programa de ascetismo.

En la cuarta parte “Amanece”, se abre paso la aurora pretendida, aquel viejo verso de Teresa: “tan alta vida espero.” se hace realidad en los poemas de esta parte, donde “…Respira en mi interior/ un hueco que se expande, una hendidura/ abierta entre el desierto y las mareas/…/ Quizás por eso/ amo tanto la linde entre tus labios/ la húmeda fisura de tu vientre….”

Y termina en La vida nueva, con los mas hermosos poemas del libro, en los que se canta “…las muchachas se ofrecen la brisa estremeciendo las palmeras/ la música convoca oráculos remotos…” y en ese nuevo estar dice: “…ahora sí ya podemos/ al alba sonreír como deslumbra en la manzana/ su frágil resplandor…”.

Llegado a este punto hemos de reiterar nuestro escepticismo ante la pose de un renacer poético, de una refundación, de un nuevo modo de escribir los libros, en la carencia de unidad temática, en la abjuración de lo viejo. Y al mismo tiempo reconocer en la unidad no sólo temática sino filosófica de La Vida Nueva, un impulso, una energía pujante, una búsqueda, que se manifiesta, eso sí, en un lenguaje nuevo; mas no carente de la emoción que requiere toda poesía. Creo, de nuevo, que estamos no ante una nueva poesía, sino ante el descubrimiento de un nuevo camino, que es lo que siempre ha sido la poesía…

LA VIDA NUEVA
EDUARDO GARCÍA
VI PREMIO DE POESÍA FRAY LUIS DE LEÓN
EDITA: VISOR 



miércoles, 13 de abril de 2011

y a tí ¿Por qué te gusta leer?


Martes al mediodía, entre los 18000 libros que me rodean diariamente un malentendido ha lanzado a mis manos uno en concreto. Me llama la atención, recuerdo haberlo visto  con anterioridad, es más, creo que lo coloqué en su sito un  par de días antes. Sin embargo,  hoy lo observo y lo estudio con curiosidad. Me atrae y decido leerlo. Al día siguiente ya me tiene atrapada y lo devoro con ansiedad y cierta congoja. Me recreo en las imágenes que me inspira y desentierro otras escondidas en algún lugar de mi memoria que de repente vuelven. Yo lo termino pero el libro no termina conmigo…
Las palabras son muy caprichosas… a veces aparecen en los momentos exactos, otras hacen acto de presencia en instantes donde debían haber permanecido en silencio. A veces parece que con las palabras se arroja todo fuera… Si te encuentras mal y se lo cuentas a alguien sentimos como si sacáramos de dentro el veneno y al verlo fuera convertido en palabras tangibles y reales todo parece más manejable y controlable. Pero al ser las palabras tan antojadizas, ¿Qué ocurre cuando no encontramos las palabras adecuadas que expresen toda la maraña de sentimientos que llevamos dentro?
Cuando no logramos hallar las palabras, el desconcierto nos abofetea por partida doble; por un lado no podemos expresarles  a los demás lo que nos pasa y por otro, aún peor, ni siquiera nos lo podemos explicar a nosotros mismos. Entonces “eso” se queda ahí, se queda dentro,  nos reconcome y se pudre, dejándonos durante mucho tiempo un sabor acre en la boca que no sabemos de dónde proviene…
Y pensando esto, sigo sintiendo los ecos de las emociones que el libro dejo en mi cabeza y empiezo a entender porque me gusta tanto leer y porque he saboreado con tanta fruición este libro…Me ha emocionado tanto porque me perturba y me asombra la idea de que hace treinta años  alguien que  se hallaba a 20000 kilómetros de donde me encuentro  se sentara a escribir una novela con unos personajes, un escenario y una historia ajenos a mí pero que están formados por esas palabras y esas frases que yo no encontraba nunca. Me emociona no lograr entender qué extraño destino puso ante mí una novela que reunía esas letras que explicaban y aliviaban “eso” que tenía dentro y que se pudría poco a poco.
 Y ahora lo veo claro, a mi me gusta leer porque no conozco remedio mejor para acabar con el sabor  acre que me amarga a veces la boca....





 Recién llegado a Tokio, cuando empecé una nueva vida en la residencia, tenía un único propósito: tratar de no tomarme las cosas a pecho, mantener la debida distancia con el mundo. Nada más. Y decidí olvidar por completo la mesa de billar forrada de fieltro verde, el N-360 rojo y las flores blancas sobre el pupitre, la columna de humo alzándose desde la alta chimenea del crematorio, el pisapapeles con forma achaparrada en la sala de interrogatorios. Al principio, pensé que iba a lograrlo. Sin embargo, por más que intentase olvidarlo, en mi interior permanecía una especie de masa de aire de contornos imprecisos. Con el paso del tiempo, esta masa empezó a definirse. Ahora puedo traducirla en las siguientes palabras: «La muerte no existe en contraposición a la vida sino como parte de ella».

Expresado en palabras, suena a tópico, pero yo en ese momento lo sentía como una masa de aire en mi interior. La muerte estaba presente en el pisapapeles, en las cuatro bolas rojas y blancas alineadas sobre la mesa de billar. Y nosotros vivimos respirándola, y va adentrándose en nuestros pulmones como un polvo fino.
Hasta entonces había concebido la muerte como una existencia independiente, separada por completo de la vida. «Algún día la muerte nos tomará de la mano. Pero hasta el día en que nos atrape nos veremos libres de ella.» Yo pensaba así. Me parecía un razonamiento lógico. La vida está en esta orilla; la muerte, en la otra. Nosotros estamos aquí, y no allí.
A partir de la noche en que murió Kizuki, fui incapaz de concebir la muerte (y la vida) de una manera tan simple. La muerte no se contrapone a la vida. La muerte había estado implícita en mi ser desde un principio. Y éste era un hecho que, por más que lo intenté, no pude olvidar. Aquella noche de mayo, cuando la muerte se llevó a Kizuki a sus diecisiete años, se llevó una parte de mí.
Viví la primavera de mis dieciocho años sintiendo esta masa de aire en mi interior. Al mismo tiempo, intentaba no mostrarme serio, pues intuía que la seriedad no me acercaba a la verdad. Pero la muerte es un asunto grave. Quedé atrapado en este círculo vicioso, en esta asfixiante contradicción. Cuando miro hacia atrás, hoy pienso que fueron unos días extraños. Estaba en la plenitud de la vida y todo giraba en torno a la muerte.

                                                                               TOKIO BLUES (NORWEGIAN WOOD)
                                                                               HARUKI MURAKAMI .

  




martes, 8 de marzo de 2011

LA VIDA EN UN DÍA

No me gusta tener un día especial. No me gusta que en el calendario el malva tinte únicamente un día de Marzo. Huyo de cifras y de melodías reivindicativas que suenan por el aire el mes en que corremos para dejar atrás el invierno. Tener un día para celebrar, significa que hay 364 en el que la causa hiberna en la cueva dormida. Por suerte esta fiera está viva y hace tiempo que se dio cuenta que una cueva no es lugar para vivir. Hace tiempo que la fiera prefiere los peligros y la aventuras de la selva...

Hay miles de historias de mujeres valientes y dignas, miles de historias para admirar y premiar...Pero mas allá del diploma en el acto , hay cotidianidad , hay un día a día donde se teje la maraña de la vida, donde se construye la historia, donde simple y milagrosamente somos.

Habrá un día en que la medalla será mirarnos por la mañana al espejo y sentirnos libres y dueñas de nuestra vida, Habrá un día que la fiesta será mirar a los ojos a cualquiera que se cruce en nuestro camino, sin condescendencia, ni paternalismo…No es necesario tener ventaja, todos deberíamos empezar la carrera desde el punto de salida.



SÓLO DOS ESTRELLAS...
 
En mi cuerpo puedes plantar
todos los cardos ,
pero estate seguro
de que en mi lejana tierra
hay un semillero
suficiente para echar hojas toda la vida
 
el río de las palabras puedes parar,
pero estate seguro
de que mi savia
fluyen fuentes ocultas
que me bastan para arrasar todos los desiertos del silencio.
 
Mi mar puedes someter,
mis olas ordenar, tejer para mi desnudez
un cuerpo con los restos de la estepa,
pero estate seguro
de que las olas me inundan en cada palpitar,
que me colman para ahogarme en las profundidades.
 
Mis heridas puedes regar,
cuidarlas con embriaguez y lentitud,
pero estate seguro
de que un día basta para disipar todas mis penas
y nacer en cada amanecer
 
Mi cielo puedes apagar,
recoger mis luceros
para tejer tu cielo enojado,
pero estate seguro
de que tengo dos estrellas que protejo
como lo hizo Dubyani en su lenta noche,
y que con ellas me sobra
para elaborarme un mundo de luz.


IKRAM ABDI

martes, 8 de febrero de 2011

NOVELA "LEVANTATE Y ANDA" O LA OVEJITA QUE SE ABURRÍA LEYENDO


Cualquier arte es subjetivo. Aunque la belleza parece estar en la proporción y armonía, la pasión está alimentada de figuras grotescas y excesivas. La belleza sin pasión es fría  e impasible… algo totalmente indiferente e incapaz de provocar estremecimientos y huellas. Podíamos pensar en un niño que mantiene sus juguetes nuevos en las estanterías  porque no quiere ensuciarlos y estropearlos. Pasará el tiempo, el niño crecerá, será un adolescente, en la estantería intactos llenos de polvo unos nuevos y preciosos juguetes que serán simples adornos inservibles  ya que no ayudaron a explorar el mundo, ni educaron, ni emocionaron ni acompañaron. 
Me gustaría trasladar esta reflexión a la lectura.   ¿Cuáles serían los parámetros usados para considerar que una novela es un buen libro digno de ser leído? Podríamos poner un anuncio en el periódico;

“Se busca obra respetable, buena presencia, eficiente y con calidad, interesados     llamar al número 22xxxxx absténgase clásicos y best-seller” 

 Con aquellos que llamaran podíamos organizar un casting a lo “operación triunfo” con un jurado formados por críticos literarios,  escritores consagrado y lectores voraces doctos en la materia .Tras años y años de duras pruebas y sangrías literarias  varias llegaría ese místico momento en que se alinearían los planetas, el sol, la luna y si… ¡por fin! hallarían una buena novela. Tal hallazgo requeriría una gran propaganda (no todos los días se descubre una buen libro) los orgullosos jurados acudirían a todos los medios de comunicación para dar a conocer a la criatura. Se nombraría libro oficial del estado. Se implantaría como lectura obligatoria en los colegios y los institutos, los ciudadanos acudirían en masa a la librería más cercana para adquirirlo. Todos se entregarían con fruición a su lectura y se sentirían orgullosos, realizados y cultos por estar leyendo un buen libro.
 Una vez superado el entusiasmo inicial quedará el lector frente a la página escrita.  Una página de una gran calidad  en teoría pero divergente en la práctica , que gustará a uno , aburrirá a otros, desconcertará a varios, divertirá  a muchos y que será indiferente a la mayoría.
Lectores desconcertados se preguntaran;
  - “¿seré tonto? Si fuera más listo disfrutaría con este libro tan bueno
 y disimularan  cuando alguien les preguntes por su lectura:
   - “me está encantando, estoy entusiasmado, es un libro buenísimo”
Tras varios meses, derrotados por letras caprichosas que no les dicen nada, muchos colocarán el libro en el sitio más recóndito  de la estantería donde no lo vean, para no tener que enfrentarse diariamente  a su ignorancia e insensibilidad.  
Allí quedará colocada la novela magnifica, muy bien escrita, de mucha calidad pero incapaz de hacer sentir; Junto a los juguetes sin estrenar acumularan polvo y suciedad.
¿Qué debe primar en nuestras lecturas? ¿Un buen libro que nos deje indiferente o un libro de una calidad más baja que nos mueva por dentro? ¿Cuál es el fin último de la lectura?
Yo creo que aquí siempre se obvia un factor importante, se habla de libros, escritores, novelas, editoriales, cifras y se trata a los lectores como si fueran ovejas que tienen que ser guiadas al pasto de la cultura. Quizás el problema no sean los libros. Cuando leemos un libro también nos miramos en un raro espejo. Impregnamos a los personajes, los escenarios, los diálogos de nuestra conciencia. Llega un momento que mediante una rara simbiosis nuestros ojos son los de los protagonistas o que sin darnos cuenta nuestra mirada cambia influenciada por lo que leemos  o que simplemente nos quitamos las gafas para enfocar la vista de manera diferente.
Leer es algo íntimo que nos acerca a nosotros mismos, a nuestra sensibilidad, y sensibilidades hay tantas como personas que abren un libro.  Es muy elitista pensar que hay mejores o peores sensibilidades, gustos buenos y gustos malos…
Yo por mi parte prefiero un mal libro que levante mi pasión y que reitere  mi gusto por la lectura  que uno mejor que me deje indiferente. Sólo me preocuparé el día que ninguna novela me entusiasme, ninguna música me conmueva, ninguna comida me extasie, ninguna película me haga llorar...porque eso no querrá decir que el arte ha muerto, simplemente querrá decir que  ha muerto algo dentro de mí.  


miércoles, 17 de noviembre de 2010

SI BILLY WILDER ERA DIOS ¿BERLANGA SERÍA UNO DE LOS APÓSTOLES?

Una película es la mezcla de muchos ingredientes. Una  película no sólo  depende de un director o un determinado actor estrella (y si es así, posiblemente no sea una buena película). Particularmente siempre he admirado a los guionistas (siempre y cuando la historia no sea una adaptación de un libro, caso en el que el guionista pierde valor) “a los poco valorados guionistas”  a esos engendradores de historias que hacen posible el comienzo de algo. Sin historia no hay película y aunque un buen guión no garantice una película buena, siempre lo facilita.
Así pues es de justicia divina, que al recordar las mejores películas de Berlanga, gran parte de mi admiración vaya destina  Rafael Azcona, guionista habitual de la filmografía de Berlanga. Realmente ambos formaron una buena asociación, para mi “el verdugo” y “Placido” junto con “Muerte de un ciclista”, “7 días de enero” (ambas de Bardem) , “Viridiana” (una de las pocas españolas de Buñuel) y “El espíritu de la colmena” son las  más sobresalientes películas del cine español.
Pero como hoy el homenaje le pertenece al director tristemente fallecido, voy a hablar de una película menos conocida cuyo guión no estaba firmado por Azcona. Estoy hablando de “Novio a la Vista” estrenada en el año 1954, dos años después de “Bienvenido Míster Marshall”.  Hace poco vi esta película  en un canal temático de cine. Realmente fue una suerte toparme con ella porque  nunca había oído hablar de la misma.                                                                    
La película cuenta  las peripecias de un grupo de familias acomodadas que se van de veraneo en 1918. Uno de los fines de las vacaciones es emparejar a las muchachas casaderas con buenos partidos. Esto es lo que le sucede a Loli, que su madre y sus tías deciden que ya es lo suficientemente mujer para abandonar los juegos infantiles y para buscarse un buen novio. Ella se niega en rotundo y su pandilla la secuestra, para exigir que Loli pueda seguir siendo una niña (cuyas únicas preocupaciones sean los juegos y las travesuras)  y no una adulta  con tacones y presentaciones en sociedad. La película tiene todos los ingredientes que Berlanga solía usar en sus producciones (ironía, crítica  social en general y a la burguesía en particular, burlas disfrazadas, personajes caricaturescos…) pero todo regado con una gran dosis de inocencia y ternura…  
Si un director trabaja con varios guionistas y todos los resultados son buenos, la formula  te muestra que quizás ese director esté por encima de la historias, porque las historia las transforma él con sus herramientas y su talento. Me rindo ante Berlanga, me rindo ante una persona que trabajó contracorriente, con la crítica comiéndole los oídos y la censura golpeando sin cesar a su puerta. Es de una inteligencia  apreciable trabajar sin libertad, coaccionado por el poder. Hay que tener mucha fuerza y seguridad para no dejarte llevar por los demás, para no rendirte ante las negativas y buscar medios alternativos  para expresar y contar aquello que verdaderamente merece la pena contar. Otros se fueron, emigraron a Francia o  México y desde allí  criticaron y crearon con relativa libertad, pero él se quedó y por difícil que parezca consiguió hacer algo grande y retratar como nadie la opulencia y la miseria  desde la inocencia y  la más amarga ternura.

domingo, 7 de noviembre de 2010

"MIGUEL HERNÁNDEZ Y LA MEMORIA"

Miguel hernández hubiera cumplido 100 años el pasado 29 de octubre. Las fechas son eso...simplemente excusas del recuerdo. A veces totalmente redundante, otras citas oportunas para rescatar del baúl fantasmas demasiado vivos para permanecer encerrados en el.
Una manera de hacer cotidiano un personaje es utilizando su nombre para bautizar un emplazamiento público como ha ocurrido en nuestra localidad donde a partir del pasado sábado existe una plaza llamada “Miguel Hernández”
Como él mismo escribía a Vicente Alexandre: “nuestro cimiento seré siempre el mismo :la tierra. Nuestro destino es parar en las manos del pueblo. Solo esas honradas manos pueden contener lo que la sangre honrada del poeta derrama vibrante”
Cuando está más vivo que nunca el debate de la memoria histórica , yo reflexiono sobre lo que realmente se debía revindicar con este derecho. Los argumentos públicos siempre giran alrededor de polvo enterrado, huesos huérfanos que abonan y cimientan el suelo. Voces contrarias apelan a la ruptura de la cordialidad si los trapos malolientes salen del baúl del desván donde se los comen las polillas.Sin embargo leyendo a Miguel Hernandez( leyendo la voz antigua del pueblo) se me envalentona el alma , la boca me sabe a tierra y puedo percibir no la voz de un pueblo sino la voz de las propias raíces que reivindican su primacía e importancia. Mas que desenterrar es importante saber lo que pisamos , recuperar ese sentimiento de identidad y de dignidad que tiene quien sabe que la raíz es la vida. Es fácil no querer entrar en polémicas antiguas cuando la victoria de la contienda te proporciona el pasaporte a tu casa, te da la legitimidad del hogar. Sin embargo la derrota hipoteco el suelo de los vencido, desterrandolos a otras países o expropiandolos de su identidad y condenandolos a vivir de caridad en su propia casa. Todos eran españoles, todos vivían en un mismo país, todos querían y trabajaban la tierra, pero sólo los vencedores fueron sus propietarios; dueños de un país, una bandera, un himno , un color... La memoria histórica no debe hablar de excavar la tierra en busca de huellas , si no de enorgullecerse y recordar un sentimiento y una voz que una guerra enterró y silenció

“Tierra : tierra en la boca, y en el alma, y en todo.
Tierra que voy comiendo,que al fin ha de tragarme.
Con más fuerza que antes volverás a parirme,
madre.
(…)
Familia de esta tierra que nos funde en la luz,
los más oscuros muertos pugnan por levantarse,
fundirse con nosotros y salvar la primera
madre.

España piedra estoica que se abrió en dos pedazos
de dolor y de piedra profunda para darme:
no me separarán de tus altas entrañas,
madre.”

( Madre España)
Miguel Hernández.






martes, 5 de octubre de 2010

Tony Curtis .¿Qué te gusta más las ostras o los caracoles?



El miércoles 29 de septiembre falleció el afamado actor Tony Curtis. Conocido en la meca del cine “como el actor con cara de helado” participo en más de 50 films, aunque sin duda será siempre recordado por su papel de” Joe en la película “Con faldas y a lo loco”. Una de las mejores comedias de Billy Wilder. Aunque Tony Curtis era un actor principalmente de comedias, realizo un notable trabajo en la película de Stanley Kubrick “Espartaco”.
“Espartaco” como tantas películas de la época,no pudo escapar de las garras afiladas de la censura, por lo que el metraje se vio reducido en varias ocasiones. Finalmente en 1991 vio la luz la versión íntegra de la cinta .En ella se incluye esta escena protagonizada por Curtis y L. Olivier donde se reflexionan sobre la moralidad de las preferencias.


C: Trae ese taburete Antonino ponlo aquí... así está bien
¿Robas, Antonino?
A: No, amo.
C: ¿Mientes?
A: No, si puedo evitarlo.
C: ¿Has deshonrado alguna vez a los dioses?
A: No, amo.
C: ¿Te abstienes de esos vicio por respeto a las virtudes morales?
A: Sí, amo.
C: ¿Comes ostras?
A: Cuando puedo amo.
C: ¿Comes caracoles?
A: No, amo.
C: ¿Consideras que comer ostras es moral y comer caracoles inmoral ?
A: No, amo.
C: Por supuesto que no, solo es Cuestión de gustos, ¿verdad?
A: Sí, amo.
C: Y el gusto no es lo mismo que el apetito, y por tanto no se trata de una cuestión de moralidad, ¿no es así?
A: Se podría decir así , amo.
C: Es suficiente. Mi ropa, Antonino.
C: Mi gusto incluye... tanto los caracoles como las ostras.

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